AGRADECIMIENTO POR UNA LABOR BIEN HECHA

TODO PASA, PERO VUESTROS CANTOS PERMANECEN

A José Manuel y María Rosa, directores del Coro Infantil de la Hermandad de la Soledad

Todo pasa. En el ser humano la existencia es pasajera, y en nuestras vidas vamos cerrando etapas en las que para abrir una hay que cerrar la anterior, y continuar así el sucesivo avance.

Y en las Hermandades es patente que las personas somos temporales y pasajeros. Meros transmisores de la fe y la devoción, somos constructores que seguimos engrandeciendo esta secular obra, pero que aportamos y legamos a otros nuestra labor. Como bien reza la conocida sentencia, “todo el mundo es necesario pero nadie imprescindible”. A veces con la ingratitud de pasar sin el reconocimiento explícito a tanta dedicación, que evidentemente no busca el mérito personal sino el engrandecimiento de la Hermandad.

En estos días, desde la Capilla o la Casa Hermandad llegan ecos infantiles de voces soleanas entonando melodías, que en este mes de mayo y de María, a modo de ofrenda floral, preparan para acompañar la liturgia de la misa de último viernes de mes. Y es en estos días en los que es inevitable recordar a dos de las personas que en la amplia trayectoria del Coro Infantil han dejado todo su esfuerzo y toda su dedicación en acompasar voces y afinar entonaciones para dar la mejor ofrenda a la Señora de Alcalá del  Río.

coroinfantilsoledadalcaladelrioSon José Manuel Correa y María Rosa Prieto. Su escuela de música ha sido el “coro grande”. Y su método de enseñanza no ha sido otro que el desmedido cariño que en cada ensayo, durante más de una década, han depositado en todos los pequeños con los que, a base de repetir cantos para buscar la perfección, han forjado lazos de familia.

Porque no se sabe hasta qué punto ha llegado la implicación de estos dos grandes soleanos con su Coro Infantil hasta que no se les ha visto brillar las lágrimas de emoción ante el sincero agradecimiento de un niño o el homenaje diario del beso, el saludo o la sonrisa de esos que han sido como si de hijos suyos se tratase.

Sus verdaderos – y preciosos – hijos, Rosalía y Curro; las obligaciones familiares y laborales dieron paso a nuevas etapas de sus vidas, dejando atrás más de una décadas como directores del Coro Infantil, llenas a rebosar del afecto sincero de varias generaciones de niños y niñas soleanos que, gracias a ellos y a este Coro, han sentido el arraigo con la Hermandad. Atrás – aunque no en el olvido – han quedado las misas, los conciertos de Navidad o en el Círculo Mercantil; el villancico de Canal Sur; los años acompañando el nacimiento del Señor en ‘Sucedió en Belén’, por poner algunos ejemplos. O el emotivo detalle de que, incluso en su boda, el Coro Infantil estuviera presente con un emotivo Ave María , en la voz de una de sus integrantes y como portavoz del cariño de todos esos niños y niñas que quisieron estar presentes en tan importante paso en sus vidas.

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Otros vendrán que sustituyan y continúen su labor. El Coro Infantil seguirá regalando sus inocentes voces en mayo, en diciembre y en cualquier acto o culto que se requiera. Honrando a todos los que precedieron en una labor tan entrañable y tan delicada. Forjando un camino que guarda décadas a sus espaldas y que cultiva con la mejor soleanía el preciado tesoro del futuro de la Hermandad. Todo pasa, pero solo Ellos – el Señor y la Virgen – permanecen. Por eso a Ellos agradecemos y pedimos que velen siempre por José Manuel y María Rosa, por los que los precedieron y por los que los continuarán. Por dedicar tan dulce ofrenda en forma de canto. Y por hacer con su trabajo grande a nuestra Hermandad. Porque todo pasa, pero siempre, con Ellos y para Ellos, vuestros cantos permanecen.

Francisco José Domínguez Bueno

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