Oraciones Cotidianas del Cristiano

Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, lávame.

Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.

Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.

En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a Ti.

Para que con tus santos te alabe.

Por los siglos de los siglos.

Amén.

Angelus

El Ángel del Señor anuncio a María;

Y concibió por obra del Espíritu Santo.

Dios te salve, María……

Aquí está la esclava del Señor;

Hágase en mi según tu palabra.

Dios te salve, María ……

Y el Hijo de Dios se hizo hombre;

Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María ……

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Dios te salve, María…..

Ave María

Dios te salve María

llena eres de gracia,

el Señor es contigo;

  bendita tú eres entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María,

Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la ahora de nuestra muerte

Amén. 

Credo (De Nicea o Largo)

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra,

de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos:

Dios de Dios, Luz de Luz,

Dios verdadero de Dios verdadero,

engendrado, no creado,

de la misma naturaleza del Padre,

por quien todo fue hecho; que por nosotros lo hombres,

y por nuestra salvación bajó del cielo,

y por obra del Espíritu Santo

se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado

en tiempos de Poncio Pilato;

padeció y fue sepultado,  y resucitó al tercer día,

según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria

para juzgar a vivos y muertos,

y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,

que procede del Padre y del Hijo,

que con el Padre y el Hijo

recibe una misma adoración y gloria,

y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia,

que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo bautismo

para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos

y la vida del mundo futuro.

Amén.

Credo (De Los Apostoles o Corto)

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,

nació de Santa María Virgen,

padeció bajo el poder de Poncio Pilato

fue crucificado, muerto y sepultado,

descendió a los infiernos,

al tercer día resucitó de entre los muertos,

subió a los cielos

y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

 Creo en el Espíritu Santo,

la santa Iglesia católica,

la comunión de los santos,

el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne

y la vida eterna.

Amén.

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,

ahora y siempre,

por los siglos de los siglos.

 Amén

Gloria (Misa)

Gloria a Dios en el cielo,

y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,

te bendecimos, te adoramos,

te glorificamos, te damos gracias,

Señor Dios, Rey celestial,

Dios Padre todopoderoso Señor,

Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;

tú que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros;

tú que quitas el pecado del mundo,

atiende nuestra súplica;

tú que estás sentado a la derecha del Padre,

ten piedad de nosotros;

porque sólo tú eres Santo,

sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,

con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

Magnificat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

por el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

como lo había prometido a nuestros padres

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Ofrecimiento a la Virgen María

Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza.

A tí, celestial princesa,

Virgen sagrada María,

yo te ofrezco en este día

alma, vida y corazón.

Mírame con compasión,

no me dejes, Madre mía.

Padre Nuestro

Padre nuestro,

que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

 Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

Amén.

Regina Coeli

Durante el tiempo pascual, en lugar del Ángelus,

se dice el Regina coeli:

V. Reina del cielo, alégrate.

R. Aleluya.

V. Porque el Señor, a quien mereciste llevar.

R. Aleluya.

V. Ha resucitado, como lo había dicho.

R. Aleluya.

V. Ruega al Señor por nosotros.

R. Aleluya.

V. Goza y alégrate, Virgen María. Aleluya.

R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Oremos:

Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

 

Regina Coeli (Latín)

A Sabbato Sancto in meridie usque ad meridiem

sabbati post Pentecosten inclusive dicitur:

V. Regína coeli, laetáre.

R. Allelúja.

V. Quia quem meruísti portáre.

R. Allelúja.

V. Resurréxit, sicut dixit.

R. Allelúja.

V. Ora pro nobis Deum.

R. Allelúja.

V. Gaude et laetáre, Virgo María. Allelúja.

R. Quia surréxit Dóminus vere. Allelúja.

Orémus:

Deus, qui per resurrectiónem Fílii tui Dómini nostri Jesu Christi mundum laetificáre dignátus es: praesta quaésumus ut per ejus Genitrícem Vírginem Maríam perpétuae capiámus gáudia vitae. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum.

R. Amen.

Salve

Dios te salve*,

Reina y Madre de misericordia,

vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva,

a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,

vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,

y después de este destierro, muéstranos a Jesús,

fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros,  Santa Madre de Dios,

para que seamos dignos

de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

La Señal de la Santa Cruz

 Por la señal + de la Santa Cruz,

de nuestros + enemigos

líbranos, Señor, + Dios nuestro.

En el nombre del Padre,

y del Hijo

y del Espíritu Santo.

Amén.

Explicación

La señal de la cruz es un signo, un sacramental, por el cual manifestamos nuestra fe que Cristo nos redimió por Su Cruz. Como todo signo, vale en cuanto se hace como expresión auténtica del corazón. Al señalarnos con la cruz decimos “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

La señal de la Cruz en latín

 Per signum crucis

de inimícis nostris

líbera nos, Deus noster.

In nómine Patris, et Fílii,

et Spíritus Sancti.

Amen.

Yo Confieso

Yo confieso ante Dios Todopoderoso,

y ante vosotros hermanos

que he pecado mucho de pensamiento,

palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María siempre Virgen,

a los ángeles, a los santos

y a vosotros hermanos,

que intercedáis por mí

ante Dios, Nuestro Señor.

Amén.

Santo Rosario

El Rosario, una de las devociones marianas más extendidas en el pueblo cristiano y que arranca del celo apostólico de Santo Domingo, es para el Diccionario de la Real Academia Española: «Rezo de la Iglesia, en que se conmemoran los veinte misterios principales de la vida de Jesucristo y de la Virgen, recitando después de cada uno un padrenuestro, diez avemarías y un gloriapatri.» En verdad ahí están enunciados los elementos esenciales que lo constituyen, a los que se añaden, según las regiones y devociones, otros también importantes. Si se nos permite, podríamos decir que el Rosario está formado por materiales evangélicos de primera calidad: la selección de los misterios, ordenados en cuatro grupos, gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos, que son pasos decisivos de Jesús y de María que nos llevan de la Anunciación y Encarnación hasta la venida del Espíritu y la coronación de la Virgen; la oración que Jesús nos enseñó para dirigirnos al Padre, y la que la tradición de la Iglesia ha elaborado para saludar a María, empleando en parte las palabras que le dirigieron el Ángel y su prima Isabel; y, como broche de cada decena de avemarías, la fórmula de alabanza trinitaria. Hay que añadir que son partes esenciales del Rosario la meditación y contemplación de los misterios, sin la que su rezo quedaría como un cuerpo sin alma, y las oraciones vocales impregnadas de ese clima de oración y devoción. La Iglesia celebra el 7 de octubre la fiesta de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario.

En cuanto a la forma de rezar el Rosario, digamos que lo más habitual es contemplar cada día cinco misterios: los lunes y sábados, los Misterios Gozosos, los jueves, los Luiminosos, los martes y viernes, los Dolorosos, y los miércoles y domingos, los Gloriosos, a no ser que la celebración de las fiestas o tiempos litúrgicos aconseje otra opción. Suele formar parte del Rosario la letanía, “deprecación a la Virgen con sus elogios y atributos colocados por orden”, de la que hay varias fórmulas. Ofrecemos también algunos otros elementos de uso particular, que pueden libremente omitirse.

+Por la señal de la Santa Cruz ….

Señor mío Jesucristo…

OFRECIMIENTO

Señor, Dios Nuestro, dirigid y guiad todos nuestros pensamientos, palabras y obras a mayor honra y gloria vuestra. Y vos, Virgen Santísima, alcanzadnos de vuestro divino Hijo, que con toda atención y devoción podamos rezar vuestro santísimo Rosario; el cual os ofrecemos por la exaltación de la Santa Fe Católica, por nuestras necesidades espirituales y temporales, y por el bien y sufragio de los vivos y difuntos que sean de vuestro mayor agrado y de vuestra principal obligación.

MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábados)

La Encarnación del Hijo de Dios.

La Visitación de la Santísima Virgen María a su prima Santa Isabel

El Nacimiento del niño Dios.

La Purificación de Nuestra Señora.

El niño perdido y hallado en el templo.

MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes)

La Oración del Señor en el huerto.

La Flagelación del Señor.

La Coronación de espinas de Nuestro Señor.

Jesús con la Cruz a cuestas.

La Crucifixión y Muerte de nuestro Señor

MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingos)

La Resurrección del Señor

La Ascensión del Señor

La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles

La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.

La Coronación de María Santísima

MISTERIOS LUMINOSOS (jueves)

El Bautismo de Jesús en el Jordán

La autorrevelación de Jesús en las Bodas de Caná

El Anuncio del Reino de Dios invitando a la Conversión

La Transfiguración

La Institución de la Eucaristía

ACCIÓN DE GRACIAS

Infinitas gracias os damos, soberana princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra generosa mano; dignaos, Señora, tenemos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros os saludamos con una Salve:

Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia,…

LETANÍA DE NUESTRA SEÑORA

Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad

Cristo, óyenos.

Cristo, escuchanos.

Dios, Padre celestial

Dios Hijo, redentor del mundo

Dios, Espíritu Santo

Trinidad Santa, un sólo Dios

Santa María

Santa Madre de Dios

Santa Virgen de las vírgenes

Madre de Cristo

Madre de la Iglesia

Madre de la Divina Gracia

Madre purísima

Madre castísima

Madre incorrupta

Madre inmaculada

Madre amable

Madre admirable

Madre del buen consejo

Madre del Creador

Madre del Salvador

Virgen prudentísima

Virgen digna de veneración

Virgen digna de alabanza

Virgen poderosa

Virgen elegante

Virgen fiel

Espejo de justicia

Trono de sabiduría

Causa de nuestra alegría

Vaso espiritual

Vaso honorable

Vaso digno de honor

Vaso de insigne devoción

Rosa mística

Torre de David

Torre de marfil

Casa de oro

Arca de la Alianza

Puerta del cielo

Estrella de la mañana

Salud de los enfermos

Refugio de los pecadores

Consuelo de los afligidos

Auxilio de los cristianos

Reina de los ángeles

Reina de los patriarcas

Reina de los apóstoles

Reina de los mártires

Reina de los confesores

Reina de las Vírgenes

Reina de todos los santos

Reina concebida en gracia

Reina elevada al cielo

Reina del Santo Rosario

Reina de Alcalá del Río

Reina de la familia

Reina de España

Reina de la paz

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo       Perdónanos, Señor

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo       Escúchanos, Señor

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo       Ten misericordia de nosotros

ORACIÓN

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y de cuerpo, y por la intercesión gloriosa de la siempre Virgen María, nos veamos libres de las tristezas presentes y gocemos para siempre de las alegrías del cielo.

Un Credo al Señor de la Misericordia.

Ave María Purísima

Corona de la Divina Misericordia

+ Por la señal de la Santa Cruz

Señor mío Jesucristo

ORACIÓN

¡Oh, Jesús Misericordioso!. Tu Bondad es infinita y los tesoros de Tu Gracia son inagotables. Me abandono a Tu Misericordia que sobrepuja todas Tus obras. Me consagro enteramente a Ti para vivir bajo los rayos de Tu Gracia y de Tu amor que brotaron de Tu Corazón traspasado en la Cruz.

Quiero dar a conocer Tu Misericordia, por medio de las obras de misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y asistiendo a los pobres afligidos y enfermos. Más, Tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo espero de Tu Misericordia.

Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de Tu Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza en ella pueda ensalzarla por toda la Eternidad.

Amén.

Padres Nuestro, Avemaría y Gloria

Rezamos un Credo al Corazón Divino y Misericordioso de Jesús

OFRECIMIENTO

(En las cuentas grandes, en lugar del Padrenuestro)

“Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Señor Nuestro Jesucristo, como expiación de nuestros pecados y los del mundo entero.”

(En las cuentas pequeñas, 10 veces)

Por tu Dolorosa Pasión /Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Al finalizar todas las cuentas del rosario, 3 veces)

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

ORACIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA POR MEDIACIÓN

DE SANTA MARÍA FAUSTINA KOWALSKA

Oh Dios, cuya Misericordia sobrepuja todas tus obras, te doy gracias por los favores extraordinarios que concediste a tu Sierva Faustina. Nos has manifestado de un modo particular el abismo de tu Misericordia, que en estos calamitosos tiempos quieres derramar abundantemente sobre la humanidad extraviada y dolorida. Señor, te ruego con gran confianza que también conmigo manifiestes tu Misericordia, concediéndome la gracia que te pido y tanto necesito, si no es contraria a la salvación de mi alma (pídase la gracia que se desee alcanzar). Te lo pido por los méritos e intercesión de Santa Faustina, pero, sobre todo, por la dolorosa pasión de tu Amadísimo Hijo y Nuestro Señor Jesucristo, Rey de Misericordia, que contigo y con el Espíritu Santo nos la dispensa por toda la eternidad. Amen.

LETANÍA

+ El Amor de dios es la flor y la Misericordia es el fruto. Que el alma que duda lea estas consideraciones sobre la Divina Misericordia y se haga confiada.

Misericordia Divina, que brotas del seno del Padre (en Ti confío).

Misericordia Divina, supremo atributo de Dios.

Misericordia Divina, misterio incomprensible.

Misericordia Divina, fuente que brota del misterio de la Santísima Trinidad.

Misericordia Divina, insondable para todo entendimiento humano o angélico.

Misericordia Divina, de donde brotan vida y felicidad.

Misericordia Divina, más sublime que los cielos.

Misericordia Divina, fuente de milagros y maravillas.

Misericordia Divina, que abarca todo el universo.

Misericordia Divina, que baja al mundo en la Persona del Verbo Encarnado.

Misericordia Divina, que manó de la herida abierta del Corazón de Jesús.

Misericordia Divina, encerrada en el Corazón de Jesús para nosotros y especialmente para los pecadores.

Misericordia Divina, impenetrable en la institución de la Sagrada Hostia.

Misericordia Divina, en la institución de la Santa Iglesia.

Misericordia Divina, en el Sacramento del Santo Bautismo.

Misericordia Divina, en nuestra justificación por Jesucristo.

Misericordia Divina, que nos acompaña durante toda la vida.

Misericordia Divina, que nos abraza, especialmente a la hora de la muerte.

Misericordia Divina, que nos otorga la vida inmortal.

Misericordia Divina, que nos acompaña en cada momento de nuestra vida.

Misericordia Divina, que nos protege del fuego infernal.

Misericordia Divina, en la conversión de los pecadores empedernidos.

Misericordia Divina, asombro para los ángeles, incomprensible para los santos.

Misericordia Divina, insondable en todos los misterios de Dios.

Misericordia Divina, que nos rescatas de toda miseria.

Misericordia Divina, fuente de nuestra felicidad y deleite.

Misericordia Divina, que de la nada nos llamó a la existencia.

Misericordia Divina, que abarca todas las obras de sus manos.

Misericordia Divina, corona de todas las obras de Dios.

Misericordia Divina, en la que estamos todos sumergidos.

Misericordia Divina, dulce consuelo para los corazones angustiados.

Misericordia Divina, única esperanza de las almas desesperadas.

Misericordia Divina, remanso de corazones, paz ante el temor.

Misericordia Divina, gozo y éxtasis de las almas santas.

Misericordia Divina, que infunde esperanza, perdida ya toda esperanza.

  1. Cordero de dios, que quitas el pecado el mundo

  2. Perdónanos, Señor.

  3. Cordero de dios, que quitas el pecado el mundo

  4. Escúchanos, Señor.

  5. Cordero de dios, que quitas el pecado el mundo

  6. Ten Misericordia de nosotros

  7. Las Misericordias del Señor se extienden sobre todas las criaturas

  8. Por eso cantaré eternamente tus Misericordias.

ORACIÓN

Oh Dios clementísimo, Padre de las Misericordias y Dios de toda consolación, que no quieres que perezca ninguno de los que creen en Ti. Inclina tu mirada sobre nosotros y multiplica tus Misericordias según la grandeza de tu compasión, a fin de que en las grandes calamidades de la vida jamás desesperemos, antes bien, con gran confianza, nos sometamos a tu Voluntad, que es tu misma Misericordia.

Por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor, Rey de la Misericordia, que con el Padre y el Espíritu Santo nos las dispensa por los siglos de los siglos. Amén.

Saludamos a Nuestra Madre de los Dolores, que es madre de Misericordia, con el rezo de la Salve.

Dios, te salve, Reina y Madre de misericordia…

Ave María Purísima