IN RESURRECTIONE TUA CHRISTE, ALLELUIA; COELI ET TERRA LAETENTUR, ALLELUIA

“En tu resurrección Señor, ¡Aleluya¡. Se alegran los Cielos y la Tierra, ¡Aleluya¡”

Esta bellísima alabanza contiene el óvalo de madera tallada y dorada que corona la peana del antiguo altar barroco de la Virgen, donde ahora podemos ver al Señor Resucitado, en el ante-presbiterio de San Gregorio. El Señor Resucitado fue encargado por nuestra hermandad en 1587 al escultor Juan Bautista de Aguilar, conservándose la escritura en los legajos del Oficio de Triana (archivo de protocolos notariales de Sevilla).

La simbología de este altar es muy evidente. Cuando lo ocupaba la Virgen (1768-1817), nuestros paisanos contemplaban la bellísima escena de Nuestra Señora en el centro, y a ambos lados pinturas de San Juan Evangelista y María Magdalena. Se trata, por tanto, de la representación de la Soledad de María, de pie y sola ante la Cruz donde el Salvador ha sido ajusticiado. En la parte superior del altar, dos ángeles (en sendas cartelas), y en el centro y remate del altar una pintura de Santo Tomás de Villanueva dando limosna a los pobres, como símbolo de la caridad cristiana que nuestra hermandad siempre tuvo presente en el Hospital de San Bartolomé.

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