LA TÚNICA DE LA SOLEDAD

En las reglas del año 2008, podemos encontrar cómo se define el hábito soleano de nazareno. Concretamente, la regla número 31 nos habla de las obligaciones de los hermanos de la Soledad. Así, se indica que es obligación “vestir correctamente el hábito de nazareno de la hermandad, consistente en túnica de tela negra abierta desde el cuello a la cintura, con botonadura forrada de tela de color morado y bocamangas del mismo color, gola blanca con lazo morado al cuello, capa de la misma tela y color que la túnica, con vueltas moradas, abrochada al cuello con lazo morado. Sobre el lado izquierdo de la capa llevarán prendido el escudo de la hermandad. Se complementa con antifaz de igual tejido y color negro que cae sobre el pecho, espalda y hombros y se eleva sobre la cabeza sostenido por un armazón cónico y liviano de algo más de un metro…”.

De honda significación es la túnica de nazareno para el cofrade soleano, encontrando referencias en documentos antiguos, como es el caso del testamento del hermano Pedro Ruíz Estepa, esposo de Antonia Velázquez de la Parra y Bernal, que en 1866 deja establecido que, a la hora de su fallecimiento, su cuerpo sea amortajado con una túnica de la hermandad de la Soledad, de la que se declara cofrade (Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla; Signatura 21712, página 53). Este gesto desvela lo profundo de la condición soleana de este hermano, que para siempre reposó con su túnica de la Soledad.

Fotografía: Grupo de Nazarenos durante el Paseo el Viernes Santo pasado. Foto cedida por Esperanza Soledad Muñoz Jiménez.

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