REINA DE LA SOLEDAD. ÉPOCA ESTIVAL 2018.

Para el nuevo tiempo litúrgico, nuestra hermana y camarera de la Santísima Virgen, Dª. Dolores Torres González ha ataviado a Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad Coronada con un conjunto de saya y manto de terciopelo negro bordados en oro fino. La saya, de dibujos asimétricos, es de autor anónimo, regalada en los años 20 del pasado siglo por N.H.Dª. Encarnación Osuna Noguera. El manto es atribuido a las Hermanas Antúnez, usado por la Santísima Virgen en el paso de traslados al Solemne Septenario Doloroso.

Luce en el pecho una antigua mantilla de pico de encaje, de punto de aguja de Bruselas, adquirido en el anticuario Bernardo de los Reyes, regalado por N.H.Dª. Manoli Correa Martín; y corazón atravesado por siete espadas de plata.

En sus manos luce un bonito pañuelo, también de encaje de punto de aguja de Bruselas, regalo de su camarera, N.H.Dª. Dolores González Velasco; cadena con medallones de plata y cruz de plata y circonitas; cadena con medalla en plata con la Virgen de los Reyes y, en su reverso, el Rey San Fernando, San Leandro y San Isidoro, elaborada con motivo del Congreso Mariano celebrado en 1940 tras la finalización de la Guerra Civil, que perteneció a N.H.D. Sebastian Bravo. En su mano izquierda, rosario de plata con medallas en sus cuentas, regalo de N.H.Dª. Manuela Reyes Bravo Ruíz.

En su cintura luce un antiguo chal de origen egipcio bordado en canutillos de principios del siglo pasado, donado por su camarera N.H.Dª. Dolores González Velasco, con moña sujeta por un fino broche de plata con cuatro amatistas moradas y corazón con siete espadas en el centro, que perteneció a N.H.Dª. Esperanza Cruz Guerrero, la cual, en vida, era la encargada de mantener en perfecto estado el ajuar más íntimo de la Santísima Virgen.

Sobre sus sienes luce la magnífica corona de alpaca con baño de plata de estilo dieciochesco, con canasto cilíndrico cerrado con imperiales en torno al cual se extiende una ráfaga con resplandor ovalado, donada por la Juventud Cofrade en el año 2015.

Todo un conjunto que hace resaltar más aún la belleza inigualable de Nuestra Madre y Señora de los Dolores en su Soledad Coronada.

 

Fernando Vega González, Prioste.

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