LOS SEÑORES ZAMBRANO – PATRONOS DEL SEPTENARIO DE DOLORES (SIGLO XIX)

Hace pocos años celebramos en el seno de nuestra hermandad el 200 aniversario de la instauración del Septenario Doloroso, como parte de las mandas testamentarias del matrimonio José Antonio Zambrano de la Parra y Ana Velázquez (1811-1812). Al hijo de este matrimonio al que tocasen las tierras de los “picones del Ejido” sería con la condición de sufragar cada año un septenario a la Virgen de los Dolores. El agraciado fue don Antonio Eugenio Zambrano Velázquez, que a partir de ese momento se instituyó como el Primer Patrono del Septenario, con así se intitulaba en los documentos consultados. Casó con la Sra. Pastora García-Montesdeoca y Rull.

Al transcurrir de los años, y llegados a 1848, encontrándose anciano y enfermo, Antonio Eugenio hace testamento, y lega las tierras de los picones a su hijo, José Zambrano García, que desde ese momento se convierte en el Segundo Patrono del Septenario. En el testamento podemos leer: “en uso de las facultades que la ley me concede, mejoro en el tercio de mis bienes a mi hijo José, para que además de su legítima, que recibirá como sus hermanos, lo lleve para sí; y le suplico continúe con la devoción mía de hacer el septenario a la Virgen de los Dolores en los términos que yo lo hacía; y atendiendo al cuido y asistencia de la capilla de Nuestra Señora del Rosario, la cual fue labrada por la familia”.

Conocida era también la vinculación de la familia Zambrano con la capilla de la Virgen del Rosario, siendo en esa centuria la capilla propia de esta dinastía dentro de la parroquia. Así continuó la tradición hasta finales del siglo XIX, recayendo en la familia Zambrano este doble cometido. A partir de las reglas de 1907, será la propia hermandad quien por sus medios prosiga en este culto hasta la actualidad. El más antiguo culto que se mantiene en el tiempo en nuestro pueblo, junto a la novena del Señor San Gregorio.

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